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Eurídice

 
 

 XLVII
El lamento de Euridice

Recuerdo cada día de mi vida
cómo fuiste a buscarme a los Infiernos:
me tendiste con ternura tu mano
marcando el paso con voz melodiosa.
El tiempo del Amor duró muy poco,
después vino el tormento de los hijos;
pronto buscaste refugio en el vino
y, cuando la vejez mordió mi rostro,
te llevaron los brazos de otras ninfas.
Amargada y sola ¡cuánto lamento
que no me condujeras a las sombras
volviéndote, impaciente, a contemplarme!

[Jean Baptiste Camille Corot. Orphée ramenant Eurydice des enfers. Dominio público.]
 

 
 
 
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